Cerrar una oportunidad
Una oportunidad se cierra soltándola, no rellenándola. Bajo el tablero del embudo hay una barra de cierre con dos destinos — Ganada y Perdida — y cada uno indica cuántas oportunidades han aterrizado ahí este mes.
Ganada
Suelta la tarjeta en Ganada. No hay paso de confirmación, porque justo después aparece Deshacer. Ese es el intercambio asumido a propósito: cerrar es un solo movimiento, y la red de seguridad viene después en lugar de antes.
Perdida pregunta por qué
Soltar en Perdida abre una pregunta breve — ¿Por qué se perdió esta oportunidad? — con un conjunto fijo de motivos:
- Precio demasiado alto
- Eligieron a un competidor
- Sin presupuesto
- Momento inadecuado
- Sin respuesta
- Otro
Al lado hay una nota libre opcional. La lista es fija a propósito: un motivo que se puede contar vale más después que una frase que cada uno formula de otra manera.
Adónde va una oportunidad cerrada
Abandona el tablero Embudo, que solo muestra oportunidades abiertas, y pasa a vivir en la pestaña Lista — esa vista incluye todo lo ganado y lo perdido. Filtra por estado para encontrarla.
Reabrir no restaura la etapa
Una oportunidad cerrada puede reabrirse desde su propio panel. Vuelve a la primera etapa del embudo, no a la etapa en la que estaba al cerrarse.
Conviene saberlo antes de reabrir algo que había llegado a una negociación avanzada: la oportunidad vuelve, su historial queda intacto, pero su posición en el tablero no sobrevive al viaje de ida y vuelta. Muévela hacia delante de nuevo a mano.
Ejemplos de uso
- Cerrar una oportunidad en el momento en que el cliente dice que sí, sin salir del tablero.
- Deshacer al instante un movimiento hecho sobre la tarjeta equivocada, sin un administrador.
- Registrar que una oportunidad se fue a un competidor, para que el patrón sea contable a fin de trimestre.
- Encontrar las oportunidades perdidas del mes pasado y leer las notas detrás de los motivos.
- Reabrir una oportunidad que ha vuelto a la vida, sabiendo que tendrás que subirla por el tablero tú mismo.